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SE APAGA LA VOZ DEL RUISEÑOR DE LA SIERRA

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¡Hola a toda la comunidad de TeclaLibre! Hoy nos convoca una noticia que nos golpea directo en el corazón de nuestra identidad musical. El arte dominicano está de luto legítimo, vistiendo de negro sus tamboras y sus guitarras. Hoy, jueves 18 de junio de 2026, la República Dominicana ha perdido una de las gargantas más privilegiadas, afinadas y versátiles de toda su historia.

🕊️ A las 9:43 de la mañana de hoy, en la ciudad de Nueva York, Alejandro Wilberto Bueno López —nuestro eterno Alex Bueno— dio su último suspiro a los 62 años de edad. El deceso se produjo tras una intensa y valiente batalla contra un tumor cerebral cancerígeno que le había sido detectado a finales del pasado año 2025.

A pesar de las cirugías, de los tratamientos y de su inquebrantable fe, las complicaciones de las últimas semanas terminaron por apagar la vida del hombre, pero dan paso definitivo a la inmortalidad del mito. Su equipo de trabajo lo confirmó con un emotivo comunicado que refleja el sentir de todo un pueblo: «Deja un vacío irremplazable en el mundo del arte».

🎤 El don de cantarlo todo (y todo bien)

Pocos artistas en América Latina pueden jactarse de haber dominado con idéntica maestría, afinación y arrastre popular cuatro géneros tan demandantes. Alex Bueno no era solo un merenguero; era un intérprete total. Nacido en San José de las Matas (Sajoma) en 1962, desde los tres años ya daba muestras de un oído absoluto y una dulzura vocal que más tarde le valdría el apodo de «El Ruiseñor de la Sierra».

Su catapulta nacional ocurrió en 1978 en el legendario Festival de la Voz de Wilfrido Vargas, donde su talento descomunal brilló con luz propia. A partir de ahí, su trayectoria se convirtió en la banda sonora de los «años dorados» de nuestra música.

El Rey del Merengue Romántico

En los años 80 y 90, junto a la Orquesta Liberación y luego como solista, Alex Bueno redefinió el ritmo de la patria. Su voz melódica inyectó una ternura inédita al merengue de la época. Himnos que hoy se bailan y se lloran en cualquier rincón del mundo nacieron de su garganta:

  • «Colegiala»

  • «¿Quién te riza el pelo?»

  • «Qué cara más bonita»

  • «Me muero por ella»

  • «La Radio»

La balada y el bolero: Sentimiento puro

Para Alex, el merengue era el cuerpo, pero la balada y el bolero eran el alma. Con arreglos impecables, su faceta romántica desnudaba una sensibilidad interpretativa que rivalizaba con los grandes baladistas del continente. Canciones como «Esa pared» o sus desgarradores boleros demostraron que no necesitaba el ritmo acelerado de la tambora para erizar la piel; le bastaba sostener una nota con ese vibrato único que Dios le dio.

Conquistando la bachata y la salsa

Cuando decidió mirar hacia el amargue, lo hizo por la puerta grande. Se coronó en la bachata con clásicos rotundos como «Que vuelva» y «Ese hombre soy yo», logrando décadas después colaborar con figuras de la talla de Romeo Santos en «Nuestro amor». ¿Y en la salsa? Nos regaló esa obra maestra titulada «Jardín prohibido», un éxito intergeneracional que se canta a todo pulmón en cualquier esquina de Santo Domingo, Santiago o Nueva York.

🧐 El Lente de TeclaLibre: Caídas, redención y un legado inmaculado

El análisis de TeclaLibre no puede obviar el lado humano del artista. La vida de Alex Bueno fue también un espejo de las luces y las sombras de la fama repentina. Batalló durante décadas contra los demonios de las adicciones, un secreto a voces en la industria que amenazó con apagar su estrella en múltiples ocasiones.

Sin embargo, el mayor triunfo de «El Mayimbito» —mote ganado por su tremendo carisma y cercanía con el estilo de Fernando Villalona— no fue un disco de platino, sino su capacidad de redención. En su última etapa de vida, Alex logró desintoxicarse, abrazar la fe y limpiar su camino, regresando a los escenarios con la dignidad de los grandes y con una voz que, milagrosamente, el tiempo y los excesos nunca pudieron quebrar.

¡Ay Dio’ mío! Esa era su frase de batalla en tarima. Hoy esa misma frase la pronuncia el pueblo dominicano con un nudo en la garganta.

Se nos va el hombre de la sonrisa noble, el de la sierra en el pecho, el que nos hizo bailar en las fiestas patronales y llorar en las madrugadas de amargue. Físicamente se apaga en Nueva York, pero sus letras quedan grabadas en el ADN de la República Dominicana.

Desde la redacción de TeclaLibre, enviamos un abrazo solidario a sus familiares, amigos y a esa inmensa fanaticada que hoy, seguro, pondrá a sonar «Esa pared» o «Jardín prohibido» para despedir al ruiseñor. Descanse en paz, Alex Bueno. Tu música es eterna.

-La redacción de TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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