El elefante en la habitación era Donald Trump. El objetivo, no mencionar el nombre de la persona que ha conseguido deshacerse de Stephen Colbert, uno de los cómicos más populares de Estados Unidos. En la ultima edición de The Late Show, retransmitida este jueves por la cadena CBS, Colbert ha insistido en que no quería hacer nada especial, tan solo un programa más como los 1.800 que lleva a sus espaldas. Pero la realidad se ha empeñado en llevarle la contraria. Como cuando su invitado final, Paul McCartney, ha recordado que, cuando era joven, Estados Unidos era el país del que venía la música que le gustaba, la tierra de la libertad y la democracia más grande. No hacía falta decir más. El silencio de presentador y entrevistado y los aplausos del público han mostrado a las claras las dudas de que el país siga representando esos bellos ideales.
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