-El termómetro de la crisis: Nueva York registra su mayor cifra de personas sin techo en una década-
Por Redacción TeclaLibre
La crisis habitacional en la Gran Manzana sigue rompiendo techos, o mejor dicho, empujando a más personas a quedarse sin él. El más reciente informe del Estimado de Población en Situación de Calle por Alcance Social (HOPE, por sus siglas en inglés) reveló que 4,991 personas durmieron a la intemperie (calles, parques o el metro) durante su conteo anual.
La cifra no solo representa un incremento del 11% en comparación con el año pasado (donde se registraron algo más de 4,500 personas), sino que se consolida como el dato más alto registrado en más de una década.
La radiografía de los números Para entender la magnitud del problema, hay que separar el método de la realidad total:
Fuera del radar de los albergues: Las casi 5,000 personas del conteo HOPE son estrictamente quienes viven a la intemperie.
El universo invisible para este operativo es el de los albergues municipales, que albergan a más de 82,000 personas cada noche.
El conteo debió realizarse en enero (por ley federal se busca la noche más fría), pero las temperaturas extremas obligaron a posponerlo para marzo. Al ser una noche inusualmente cálida, expertos admiten que la visibilidad y permanencia de las personas en la calle pudo variar, aunque el Departamento de Servicios Sociales (DSS) reconoce que la tendencia al alza es innegable.
Análisis TeclaLibre: Entre la contención y el déficit estructural El incremento del 11% en las calles neoyorquinas es un síntoma de una enfermedad de fondo: el costo de la vida y el acceso a la vivienda. Sin embargo, el informe deja entrever dinámicas interesantes sobre cómo se está gestionando la crisis.
- La alcaldía ha sumado 430 camas en los refugios Safe Haven (instalaciones de baja barrera y menor burocracia). Esto parece estar dando un resultado tímido pero focalizado: en el primer trimestre, más de 300 personas pasaron de la calle a una vivienda permanente gracias a este puente. Además, el cambio de enfoque al retirar campamentos utilizando al Departamento de Servicios para Personas sin Hogar (DHS) en lugar de la policía busca reducir la criminalización de la pobreza.
- Uno de los datos más llamativos es la caída histórica de personas pernoctando en el sistema de metro, alcanzando su punto más bajo desde la pandemia de Covid-19. La combinación de equipos de alcance social y mayor control ha desplazado esta población. ¿El resultado? Un incremento colateral en la superficie de distritos clave como Brooklyn y Manhattan.
- A diferencia de la costa oeste de Estados Unidos, Nueva York cuenta con el histórico mandato legal del «derecho al refugio» (Right to Shelter). Esto explica un dato contrastante: menos del 5% de la población sin hogar de Nueva York vive en la calle. En ciudades como Los Ángeles o Portland, la falta de infraestructura de albergues provoca que más del 60% de su población sin hogar duerme a la intemperie.

Aunque la administración de la comisionada Erin Dalton insista en que la prioridad es «acercar vivienda y servicios de apoyo adaptados», la velocidad de la asistencia social sigue corriendo por detrás del ritmo de los desalojos y el encarecimiento inmobiliario. Nueva York no solo necesita más camas de tránsito; necesita un mercado accesible para que el flujo de salida de los albergues sea real y sostenible.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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