InicioIBEROAMERICAA 60 AÑOS DEL 24 DE ABRIL DE 1965

A 60 AÑOS DEL 24 DE ABRIL DE 1965

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-La llama de la Constitución y la soberanía popular-

Por  Luis Rodriguez Salcedo

El 24 de abril de 1965 amaneció con un rugido en el alma de la nación dominicana. No fue un día común; fue el inicio de una epopeya que inscribió con sangre, valor y dignidad una página inmortal en la historia de la República. Fue el día en que se encendió la chispa de la Revolución de Abril, una gesta heroica que buscó devolverle al pueblo dominicano lo que le había sido arrebatado por la traición y la fuerza: su Constitución y su democracia.

Dos años antes, en septiembre de 1963, un golpe militar había truncado el mandato legítimo del profesor Juan Bosch, primer presidente elegido democráticamente tras la tiranía de Trujillo. Su gobierno progresista, basado en la justicia social y la Constitución de 1963, fue derrocado por sectores conservadores que temían el cambio. Desde entonces, la nación vivía bajo gobiernos de facto, alejados del mandato popular.

Pero el 24 de abril, oficiales jóvenes del Ejército, inspirados en los ideales democráticos y constitucionalistas, decidieron poner fin al régimen de facto. Liderados por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó y otros valientes como Rafael Tomás Fernández Domínguez, se levantaron con el objetivo claro y justo de restablecer la Constitución de 1963 y el retorno al poder del presidente legítimo, Juan Bosch.

Al llamado de los constitucionalistas, el pueblo se unió sin vacilar. Hombres, mujeres, obreros, estudiantes, campesinos, profesionales y patriotas de todos los rincones respondieron con fervor. Se armaron con lo que pudieron: con fusiles viejos, machetes, o simplemente con su fe en la justicia. Las calles de Santo Domingo se convirtieron en trincheras de dignidad, y cada rincón del país vibraba con el clamor de una nación decidida a recuperar su destino.

El movimiento fue tan fuerte que en pocos días logró tomar el Palacio Nacional, instaurando un gobierno provisional que proclamaba la legalidad constitucional. Sin embargo, esta demostración de soberanía popular no fue bien vista por los poderes imperiales. El 28 de abril, apenas cuatro días después, tropas de los Estados Unidos invadieron suelo dominicano bajo el pretexto de proteger vidas humanas, pero en realidad buscando impedir el avance de un gobierno popular que, según ellos, podría favorecer intereses progresistas.

A pesar de la ocupación extranjera y la brutalidad de la represión, la resistencia del pueblo y los combatientes constitucionalistas fue férrea. Con coraje desbordante, resistieron semanas de combates intensos en defensa de la patria, de su Constitución y de su dignidad. La bandera tricolor ondeó con más orgullo que nunca entre las balas y el humo, y el espíritu de Duarte, Sánchez y Mella revivió en cada combatiente.

Aunque el conflicto terminó en un impasse político y sin el retorno inmediato de Bosch, la gesta del 24 de abril de 1965 dejó una huella indeleble. Fue una expresión suprema de soberanía, una lección de dignidad nacional que aún inspira a las generaciones presentes y futuras. La historia la reconoce como una de las más nobles manifestaciones del pueblo dominicano en defensa de sus derechos y libertades.

Hoy, recordamos con respeto y admiración a los caídos, a los héroes y heroínas anónimos, y a todos los que soñaron con una patria libre, justa y verdaderamente democrática. El 24 de abril no fue solo un día de lucha: fue un grito de amor eterno a la patria.

luisrodriguez97@gmail.com

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