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Un sábado por la mañana en marzo, varios estudiantes de secundaria, ciclistas de montaña y soldados de una base del ejército cercana ascendieron por el sinuoso sendero que lleva al monte Cristo Rey. Desde la cima alcanzaron a ver la mayor parte de El Paso, la extensa ciudad que domina un tramo de desierto donde confluyen Nuevo México, Texas y el Estado mexicano de Chihuahua. Se detuvieron para seguir con la mirada el curso del río Grande, que separa México de Estados Unidos, y luego tocaron las lisas baldosas que recubren la base de la estatua de Cristo Rey, un querido monumento que da nombre a la montaña. Dos días después, varias explosiones sacudieron el mismo lugar. Se estaban realizando voladuras en la ladera sur del monte Cristo Rey para preparar el terreno para la construcción del muro fronterizo que, según ha prometido desde hace tiempo el presidente Donald Trump, se extenderá desde San Diego, en California, hasta Brownsville, en Texas.
Tras las explosiones, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE UU (CBP) publicó un vídeo de las detonaciones en las redes sociales. En una publicación anterior se presumía que la montaña estaba siendo sometida a un “procedimiento estético” para “asegurar un terreno históricamente difícil”. El sarcasmo no le sentó bien a miles de residentes de ambos lados de la frontera, que esperaban con ilusión la peregrinación anual del Viernes Santo de esta semana a la cima de la montaña. Este año, caminarán por encima de una zona en obras.
Durante mucho tiempo, muros han separado El Paso en Sunland Park, en Nuevo México, de la metrópolis mexicana de Ciudad Juárez. Sin embargo, la construcción de un muro en las escarpadas laderas del monte Cristo Rey se consideró durante mucho tiempo inviable. Con el tiempo, las laderas de la montaña se convirtieron en la única brecha significativa sin una valla fronteriza imponente en esta área metropolitana binacional de más de 2,5 millones de habitantes.

La peregrinación del Viernes Santo
En los últimos años, Sunland Park y los alrededores del monte Cristo Rey han registrado un elevado número de cruces ilegales. Las muertes de migrantes en el desierto cercano se dispararon. En lugar de un muro, los agentes de la Patrulla Fronteriza se desplegaron por la montaña y se apostaron, junto con equipos de vigilancia, en las carreteras cercanas.
Los cruces fronterizos en el sector de El Paso se redujeron durante el último año del Gobierno de Joe Biden y se han desplomado desde que Trump volvió al poder. La segunda Administración de Trump se ha propuesto cerrar todas las brechas fronterizas.
SLSCO, una empresa de Texas con sede en Galveston, tiene un contrato de 95 millones de dólares para construir un muro de 2,1 kilómetros en el monte Cristo Rey y otras dos barreras cerca de El Paso. La CBP suspendió en junio de 2025 la aplicación de las leyes medioambientales y de conservación del patrimonio histórico, allanando el camino para la construcción del muro fronterizo en la montaña. A pesar de las objeciones de la diócesis católica local, propietaria de la mayor parte de la montaña, las obras comenzaron en enero.
Robert Ardovino, un empresario de Sunland Park, está acostumbrado al tráfico de vehículos de la Patrulla Fronteriza y a los migrantes indocumentados que cruzan a Nuevo México. Sin embargo, se quedó consternado al ver cómo se estaba talando la ladera de la montaña. “Habría tenido más sentido utilizar sistemas electrónicos que destruir toda una montaña”, opina. “Pero están haciendo lo que están haciendo”.

Ardovino comenta que, cuando los peregrinos del Viernes Santo suban a la montaña, muchos sacudirán la cabeza ante la destrucción. “No hay rendición de cuentas”, añade. “Y el daño será irreparable”.
“La CBP cuenta con supervisores medioambientales presentes durante estas actividades para garantizar que el contratista siga y aplique las mejores prácticas de gestión”, afirma un portavoz de la agencia. Según la misma fuente, existe un informe resumido de impacto ambiental, elaborado en sustitución de una evaluación formal de impacto ambiental, pero no está a disposición del público.
“Donde la fe trasciende las fronteras”
El monte Cristo Rey es el lugar donde termina la frontera terrestre entre Estados Unidos y México, y donde el río Grande se convierte en la línea divisoria. Este punto, conocido durante siglos como Paso del Norte, ha sido una encrucijada para los pueblos indígenas, los colonizadores españoles y, más tarde, los colonos que viajaban hacia el oeste en los primeros ferrocarriles transcontinentales.
Una vez que el ferrocarril llegó a El Paso en 1881, la ciudad creció rápidamente. Se abrió una fábrica de ladrillos en las laderas del monte Cristo Rey y se excavó una cantera en la ladera de la montaña. Más tarde, una fundición de cobre se alzó a su sombra. Los trabajadores mexicoamericanos vivían cerca, en una ciudad industrial llamada Smeltertown.
Un sacerdote de la iglesia católica de Smeltertown fue el primero en proponer la construcción de una estatua en la cima de la montaña. La estatua de Cristo, de piedra caliza y 8,8 metros de altura, se inauguró en 1939. La montaña, conocida anteriormente como Cerro de los Muleros, pasó a llamarse monte Cristo Rey.

Smeltertown fue demolida en la década de 1970. Sin embargo, los descendientes de varias familias que vivían allí siguen colaborando como voluntarios con el Comité de Restauración del Monte Cristo Rey, que se encarga del mantenimiento del sendero y del monumento. Vigilan atentamente a las miles de personas, tanto creyentes como laicas, que participan en la caminata del Viernes Santo.
Durante el primer mandato de Trump, en 2019, un grupo llamado We Build the Wall (Nosotros construimos el muro), del que formaba parte Steve Bannon, recurrió a donaciones privadas para construir un tramo de muro de 800 metros en la ladera este del monte Cristo Rey. La empresa Fisher Sand and Gravel, que ha recibido miles de millones de dólares en contratos para la construcción del muro fronterizo bajo la Administración Trump, construyó el tramo en terrenos privados. La CBP abrió un camino de tierra que atravesaba la ladera sur de la montaña.
Bannon se declaró posteriormente culpable de estafar a los donantes. Las luces que iluminaban el muro, que separa México de Estados Unidos y El Paso de Nuevo México, se apagaron cuando se congelaron las cuentas bancarias de los constructores.
La construcción del muro fronterizo se detuvo en gran medida durante la Administración Biden. Pero, una vez que Trump volvió al cargo, el monte Cristo Rey se convirtió en una prioridad.

La entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, suspendió más de dos docenas de leyes el 3 de junio para acelerar la construcción del muro a lo largo de la montaña. La Ley REAL ID de 2005 otorgó al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) la autoridad para “suspender todos los requisitos legales” necesarios para acelerar la construcción de barreras fronterizas. Entre las leyes suspendidas se encontraban la Ley Nacional de Política Ambiental y la Ley Nacional de Preservación Histórica.
La CBP anunció planes para construir una barrera de 9 metros de altura que discurriría por la ladera sur de la montaña y se alzaría sobre el barrio de Anapra, en Ciudad Juárez. Según los planes de la agencia, el muro estará formado por postes de acero separados entre sí por 10 centímetros. Será necesario instalar compuertas de drenaje y vías de acceso.
La financiación del proyecto del muro “El Paso Anapra 16-4” de la CBP, que incluye el monte Cristo Rey, se remonta a las asignaciones presupuestarias del DHS para el muro fronterizo de 2020. Desde entonces, la agencia ha recibido 224 declaraciones escritas sobre la propuesta. Según el resumen, 211 comentarios se oponían al muro.
Cabe destacar que la Diócesis Católica Romana de Las Cruces instó a la agencia a excluir el monte Cristo Rey de sus planes. En sus comentarios, la diócesis se refirió a la montaña como un lugar “donde la fe trasciende las fronteras”.
“Conceder acceso a los terrenos que [la diócesis] posee para fines de la CBP, ya sea de forma temporal o permanente, disuadiría a esos peregrinos y migrantes de practicar su religión como lo han hecho durante casi 100 años”, escribió la asesora jurídica de la diócesis, Kathryn Brack Morrow. “Un lugar de esperanza, fe y comunión se convertiría en un lugar de miedo, exclusión y división”. Morrow añadió que la diócesis había recibido múltiples solicitudes del Departamento de Justicia para acceder a su propiedad, las cuales fueron denegadas.
El sendero que lleva a la cima no se ha visto afectado por las obras. Sin embargo, el año pasado, la zona fronteriza de Sunland Park y el monte Cristo Rey fueron declarados Área de Defensa Nacional, como parte del Fuerte Huachuca del Ejército de Estados Unidos. Quienes entren en una zona de este tipo pueden ser acusados de allanamiento.
Los contratistas están realizando voladuras en la montaña a lo largo de una franja de 96 kilómetros de propiedad federal conocida como la Reserva Roosevelt. La ciudad de Sunland Park también posee terrenos en la montaña. Un portavoz de la ciudad afirmó que Sunland Park no tiene jurisdicción sobre la zona donde se están llevando a cabo las obras.
La empresa constructora JOBE también posee terrenos en la montaña y se negó a hacer comentarios.
¿Un “paisaje lunar”? ¿O un “tesoro”?
Para el ojo inexperto, el monte Cristo Rey, al igual que muchos puntos del desierto de Chihuahua, puede parecer desolado. Un portavoz local de la CBP lo comparó con un “paisaje lunar” en una entrevista para un medio local. “No es más que rocas y arena”. Pero para geólogos como Eric Kappus, el monte Cristo Rey es un “tesoro”.
Kappus descubrió una serie de huellas de dinosaurios en el monte Cristo Rey en 2002, cuando era estudiante de posgrado en la Universidad de Texas en El Paso. Las huellas se formaron hace entre 80 y 100 millones de años, cuando los iguanodontes y los terópodos caminaban pesadamente por el barro a orillas de lo que entonces era un vasto mar.
Kappus afirma que ha dedicado miles de horas a explorar el monte Cristo Rey en busca de fósiles y huellas. Tras trabajar como geólogo explorador e impartir clases por todo el país, sigue considerándolo uno de los mejores lugares del mundo para la enseñanza de la geología. “Podría impartir entre el 75 y el 80% de una clase de introducción a la geología sobre el terreno, en el monte Cristo Rey”, afirma. “Es como una pizarra gigante”.
Las huellas, conservadas en arenisca, quedaron al descubierto durante las excavaciones para la fábrica de ladrillos. Posteriormente, el yacimiento fue donado al centro científico sin ánimo de lucro INSIGHTS El Paso. El mismo no se ve amenazado por la construcción del muro fronterizo.

En una cálida mañana de marzo, William Lukefahr, guía turístico de INSIGHTS, conduce a un grupo por un sendero rocoso hasta las huellas de dinosaurios. Reduce el paso para buscar plantas y animales. Señala un nopal de espinas negras y un arbusto de té mormón. Luego divisa una telaraña que envuelve una estructura similar a un capullo hecha de restos: el hogar de una araña de los arbustos del desierto. “Esta montaña es única”, dice. “Pero no se han realizado muchas investigaciones científicas aquí”.
Otras especies que se observan habitualmente en el monte Cristo Rey son los coyotes, el chirivín barranqueño (Catherpes mexicanus) y la lagartija sorda mayor (Cophosaurus texanus). La ladera de la montaña está salpicada de arbustos de sotol y creosota. Lukefahr explica que el monte Cristo Rey constituye un corredor que conecta las montañas de Juárez con las situadas en los flancos occidental y septentrional de El Paso.
En sus comentarios públicos a la CBP, más de 80 personas expresaron su preocupación por el valioso entorno del monte Cristo Rey. La declaración resumida de la agencia, en respuesta, explicó que un estudio biológico no reveló la presencia de especies amenazadas o en peligro de extinción incluidas en la lista federal. El estudio consideró que el hábitat tiene una idoneidad “baja a moderada” para la fauna silvestre.
“La CBP también ha determinado que el impacto sobre la vegetación y los patrones de comportamiento de la fauna silvestre es mínimo, ya que la zona del proyecto está rodeada por barreras existentes y una carretera de patrulla en uso”, escribió la agencia.
Ardovino, el empresario local, afirma que la actividad de la fauna silvestre en Sunland Park disminuyó después de que se “desatara” a la Patrulla Fronteriza para que atravesara el desierto y abriera nuevas carreteras. Hace años, asegura, había 18 parejas de mochuelos madrigueros, una especie de pequeño tamaño, en su propiedad. Eso fue hasta que los vehículos de la Patrulla Fronteriza alteraron repetidamente su hábitat. “Ya no están”, dice. “La preocupación por el medio ambiente es lo último en la lista” de la CBP.
Myles Traphagen coordina el proyecto de zonas fronterizas de Wildlands Network, una organización sin ánimo de lucro dedicada a la defensa del medio ambiente. Afirma que la construcción del muro fronterizo contrarrestará los esfuerzos federales por proteger a las especies en peligro de extinción, incluido el lobo gris mexicano. Biólogos de los Gobiernos de Estados Unidos y México colaboran en la reintroducción del lobo, con cachorros de Nuevo México transportados al norte de México para aumentar la población y la diversidad genética.
“El muro fronterizo supone una falta de respeto hacia todo el trabajo que han realizado numerosas agencias gubernamentales”, afirma Traphagen.
En 2017, Traphagen rastreó los movimientos de un lobo gris mexicano equipado con un collar GPS. El lobo viajó hacia el norte desde Chihuahua hasta Nuevo México, luego siguió el río Grande hasta el monte Cristo Rey, donde volvió a cruzar a México. El muro fronterizo, señala, bloqueará este paso de fauna silvestre.

Cierre de terrenos abiertos
Ardovino es propietario de un terreno de menos de medio kilómetro del lugar de la voladura. Afirma que sus interacciones con los agentes locales de la Patrulla Fronteriza siempre han sido respetuosas, aunque no se le avisó antes de que comenzaran las voladuras. El estruendo de una explosión inesperada indicó que las obras estaban en marcha.
El barrio de Anapra, en Juárez, se encuentra a pocos metros del lugar de las obras. En enero se colocaron carteles de advertencia en el barrio.
Morrow, la abogada de la diócesis, asegura que aún no ha recibido notificación de las agencias federales sobre la voladura. Tampoco la ha recibido Rubén Escandón Jr., portavoz del Comité de Restauración del Monte Cristo Rey. “Esperemos” que la voladura no se produzca durante la marcha del Viernes Santo, dice.
El portavoz de la CBP afirmó que se notificaría a los propietarios, pero que no hay propietarios en la zona de la voladura.
Traphagen, de The Wildlands Network, señala que los contratistas del monte Cristo Rey están incumpliendo los protocolos habituales. El impacto de la voladura se extiende mucho más allá de la estrecha franja de terreno donde se están llevando a cabo las obras, afirma, y se debería notificar a los residentes y propietarios cercanos por motivos de seguridad.
Las actividades de construcción se limitan hasta ahora a la Reserva Roosevelt. Pero es poco probable que el muro pueda construirse sin acceso a la propiedad de la diócesis en la montaña. El abogado de la diócesis se mostró inflexible en que la Iglesia no vendería.
El portavoz de la CBP dice que, si la agencia no puede adquirir propiedades para la construcción del muro fronterizo mediante ventas voluntarias, el Departamento de Justicia puede recurrir a la expropiación.
En sus declaraciones públicas, el abogado de la diócesis señaló que cualquier intento de expropiar el terreno violaría la libertad religiosa y el derecho al culto, protegidos por la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos y por la Ley de Restauración de la Libertad Religiosa.
Por ahora, la diócesis se aferra a su espacio sagrado. El Viernes Santo, miles de personas subirán al monte Cristo Rey, como lo han hecho cada año desde hace casi un siglo.
Pero, explosión tras explosión, la construcción del muro fronterizo se acerca al monte Cristo Rey.
Martha Pskowski cubre el cambio climático y el medio ambiente en Texas desde su sede en El Paso. Anteriormente fue reportera medioambiental en El Paso Times. Comenzó su carrera como periodista independiente en México. Martha tiene un máster en Periodismo y Estudios Latinoamericanos por la New York University. Se puede contactar con Martha a través de Signal en psskow.33.
Gaby Velásquez es fotoperiodista en El Paso Times y cubre noticias en la zona fronteriza. Nacida en El Paso, se centra en captar con su cámara la gente y la cultura de la región.

