Por: Carlos Márquez /
La idea de este texto nace como resultado de la participación del expresidente la Cámara de Diputados y vocero de la Fuerza del Pueblo, quien, al participar en el programa, Ahora por la mañana por la Super 7, se valió de la cábala para argumentar sus planteamientos sobre los desaciertos gubernamentales del PRM, en el poder.
Ahí mismo se notó la reacción del colega periodista sanjuanero, Rubén Tejeda, al tiempo que todos nos miramos.
La idea de que, en la sociedad dominicana tenemos pueblos en los que la cultura del misterio sobrevive a la ciencia es una realidad, como nuestras montañas.
Por ello entiendo que, lo mismo que en muchos pueblos del Cibao, la interpretación de la realidad en la región sur dominicana y, muy específicamente la geografía sagrada de San Juan de la Maguana, exige un ejercicio de descodificación que trascienda la superficie de lo folclórico para adentrarse en las profundidades de la metafísica y la historia sociopolítica.
Y esa profundización me lleva al complejo sistema de la cábala, donde el universo se estructura a través de diez emanaciones o Sefirot, donde Kether representa la Corona, el punto de origen absoluto, la voluntad divina que emana de lo inmanifiesto que se adentra en la creación. Pura metafísica.
En el extremo opuesto del Árbol de la Vida se encuentra Malkhut, el Reino, que simboliza el mundo físico, la manifestación densa y el receptáculo final de todas las energías superiores.
La relación entre Kether y Malkhut actúa como base del todo proceso creativo, donde encontramos potencia pura que abajo se convierte en realidad tangible.
Esta conexión es vital para comprender el fenómeno de Liborio Mateo y entender, por igual las grandes manifestaciones contra la explotación de los metales preciosos en San Juan de la Maguana la pasada semana.
Liborio operó como un eje que unió la aspiración espiritual más elevada con las necesidades materiales y políticas de su pueblo oprimido.
Lo mismo hizo la ciudadanía de aquella provincia reclamando la preservación de su liquido existencial, el agua.
Gershom Scholem en su obra fundamental Las grandes tendencias de la mística judía, 1996, Editorial Siruela, la mística no es un alejamiento de la realidad, sino una profundización en el sentido de la existencia que busca transformar el mundo material a través de la comprensión de sus leyes espirituales.
El ascenso de Liborio Mateo en las primeras décadas del siglo veinte marca una ruptura definitiva en la espiritualidad antillana.
Liborio no fue un simple curandero; fue una encarnación del puente entre Kether y Malkhut.
Al retirarse a la montaña y regresar con un mandato de sanación y organización comunitaria, transformó la voluntad abstracta de justicia en un reino social y místico en la tierra.
Esta capacidad de materializar lo espiritual es lo que la cábala define como el descenso de la luz.
En este contexto, la figura del caudillo místico asume la responsabilidad de ser el Malkhut de su pueblo, el centro de gravedad donde la fe se traduce en resistencia frente a la bota extranjera de la ocupación estadounidense de mil novecientos dieciséis.
Como bien señala el historiador dominicano Roberto Cassá en su obra Los campesinos, 1994, edición de la Editora de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, el fenómeno del liborismo debe entenderse como una respuesta de las masas rurales ante la desarticulación de sus formas tradicionales de vida provocada por la penetración del capitalismo agresivo.
Continuando con esta exploración, es necesario integrar la casuística no como una mera técnica de resolución de dilemas morales, sino como una categoría histórica fundamental.
Karl Marx, en su análisis de la sociedad y sus contradicciones, abordó la casuística desde una óptica dialéctica, entendiendo que las leyes generales de la historia se manifiestan siempre en casos particulares condicionados por el entorno.
En su obra El dieciocho brumario de Luis Bonaparte, publicada originalmente en mil ochocientos cincuenta y dos y difundida por editoriales como Akal, Marx expone que los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, sino bajo circunstancias directamente dadas y heredadas del pasado.
Esta visión de Marx nos permite ver la casuística como el estudio de las condiciones particulares que determinan el curso de los grandes eventos.
En San Juan, la casuística histórica se manifiesta en la forma en que el movimiento de Liborio y, posteriormente, el de los Romeros de Palma Sola, respondieron a las crisis específicas de la tenencia de la tierra y la desarticulación del campesinado, adaptando la ética creativa a la urgencia de la supervivencia.
Los Romeros de Palma Sola, herederos del legado liborista en la década del sesenta del pasado siglo llevaron esta casuística a un punto de tensión máxima con el Estado dominicano.
Si Liborio fue la semilla, los mellizos de Palma Sola fueron la ramificación de una ética que buscaba la paz a través de una organización comunitaria que el poder central percibía como una amenaza.
La masacre de Palma Sola es el ejemplo trágico de lo que sucede cuando el Malkhut del pueblo, su reino espiritual y autónomo, entra en colisión directa con el Malkhut del Estado.
En este punto, la cábala nos enseña que el desequilibrio entre el rigor y la misericordia conduce inevitablemente a la ruptura de los vasos. Como indica Jan Lundius en su exhaustivo estudio titulado El Gran Reino de Dios, un estudio sobre el movimiento de Olivorio Mateo en la República Dominicana, publicado en 1995 por la editorial de la Universidad de Lund, la religiosidad popular en San Juan funciona como una estructura de resistencia política donde el mito y la realidad se funden para dar sentido al sufrimiento colectivo.
La casuística histórica encuentra su expresión más urgente y palpable en el conflicto contemporáneo que rodea la cuenca alta del río San Juan, específicamente en la zona denominada Los Romeros.
Este paraje se ha convertido en el epicentro de una confrontación ética entre la visión extractivista de consorcios internacionales y la voluntad colectiva de una provincia que identifica su existencia con el curso del agua.
Si analizamos este fenómeno bajo el lente de la cábala, la intención de perforar la tierra para extraer oro representa una alteración forzada del Malkhut que pone en riesgo la fluidez de la vida.
Esta lucha pro-agua es una manifestación de la casuística aplicada a la ecología política, donde se evalúa el valor absoluto de la vida frente al valor transitorio del metal.
Al respecto, el sociólogo dominicano Franklin Franco en su obra Historia del pueblo dominicano, publicada en mil novecientos noventa y dos por el Instituto del Libro, destaca que la conciencia nacional se ha fortalecido históricamente a través de la defensa de los recursos naturales como patrimonio inalienable.
Por tanto, el rechazo a la explotación minera en la cuenca del río San Juan es la versión moderna del Cordón de Liborio, un círculo de protección para impedir la profanación de su santuario natural.
La cábala enseña que cuando el hombre intenta arrebatar los tesoros de la tierra sin respeto al equilibrio del Árbol de la Vida, genera caos y escasez.
Los sanjuaneros, al proteger el agua, están ejerciendo una ética creativa que prioriza el bienestar futuro sobre la ganancia corporativa.
Esta resistencia es la confirmación de que la historia en San Juan no es una línea recta, sino un ciclo donde la mística y la conciencia social se encuentran para defender el Malkhut, asegurando que el agua siga siendo el espejo donde se refleja la corona de su dignidad.
Como concluye Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina, publicada en mil novecientos setenta por Siglo Veintiuno Editores, donde sostiene que la historia del subdesarrollo es la historia del saqueo, y solo la recuperación de la identidad y los recursos puede abrir el camino hacia una verdadera liberación.
En San Juan, esa liberación se escribe con el lenguaje del misterio que se afinca en la cábala y que atañe a lo que significó Liborio Mateo para el cauce del río, cuando discurre por los Romeros hasta arribar a la casuística de una población con su liderazgo firmemente identificado con la vitalidad del agua como recurso indispensable de su existencia como pueblo que prefiere la vida a la extracción antiética del Oro.
El autor es directdor de Teclalibre Multimedios

