El infame centro de detención Alligator Alcatraz, en los Everglades —al oeste de Miami—, levantado hace 10 meses como emblema de la agenda antiinmigrante de Donald Trump y que se ha convertido en un símbolo de la crueldad de la Administración hacia los migrantes, podría estar aproximándose a su fin. Funcionarios estatales y federales han mantenido conversaciones sobre su posible cierre, según confirmó el gobernador Ron DeSantis el jueves, en medio de un clima de confusión e incertidumbre sobre el costo de las instalaciones y quién lo va a pagar, graves denuncias de violaciones de derechos humanos y un cambio en la jefatura del Departamento de Seguridad Nacional, tras el despido de Kristi Noem y la confirmación de Markwayne Mullin como nuevo secretario. DeSantis dijo que el futuro del centro dependerá de si el departamento considera que sigue siendo necesario.
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