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Conmemoramos el 61 aniversario de la guerra de abril en Ilusiones y Cerepoesía

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Ilusiones y Cerepoesía, programa dominical virtual recuerda la epopeya de abril de 1965, con la participación de Ricardo Vega, escritor y columnista del periódico El Día, autor del libro «Camino del Seybo», quien es a la vez hermano del mártir de la libertad, el periodista Marcelino Vega, el Dr. Guaroa Ubiñas Renville, autor de varios libros relacionados con la gesta de abril, entre otros «Épica Resistencia patriótica en la zona norte durante la llamada Operación Limpieza», (2023); Juan Freddy Armando, poeta, publicista, Carlos Márquez, poeta periodista creador del espacio y del Movimiento Literario, Artístico y Cultural de la Cerepoesia, apuesta por la paz mundial,  el poeta Manuel Díaz y Rosina Anglada rendimos un homenaje a la memoria de los caídos y los anónimos que entregaron sus vidas a favor de un país mejor.

«Pueblo, sangre y canto», publicación del Frente Cultural:

https://www.marxists.org/espanol/tematica/repdom/docs/pueblosangreycantolibro-1.pdf.

Guaroa Ubiñas Renville nos comparte un poema de su autoría: Poeta combatiente»

 

Juan Freddy Armando nos declama «Oda Gris por el Soldado Invasor», de René Del Risco y Bermúdez.

Venido de la noche,
quizás de lo más negro de la noche,
un hombre con pupilas de piedra calcinada
anda por las orillas de la noche …
De oscuro plomo el pie y hasta los besos
viene del vientre lóbrego de un águila

que parirá gusanos y esqueletos
para llenar su mar, su territorio …
y aquí está, saltando por las sombras,
por detrás de alambradas y del miedo,
recorriendo caminos enlodados
con palabras de sangre para todos …
Este hombre venido por el luto
con pólvora y martirio para todos …
No es uno solamente para el llanto,
ion miles para el fuego y las tinieblas,
son miles repartiendo los sollozos,
marchando a la ceniza y los lamentos …
No es uno solamente, pero todos,
venidos de la sombra más enferma…
Este hombre destruye con sus botas
la rosa y la sonrisa de los niños,
se traga nuestra luz con su saliva,
destroza las raíces y los frutos
y esparce las espinas para hacernos
sangrar hasta los pies de dulce carne…
Hay un hombre venido de la noche
con. fusil y puñales y tormentos,
con ojos de lagarto y llamaradas,
con humo y explosiones y con miedo…
Hay un hombre vestido de soldado
venido ciertamente de la sombra…
y este hombre vestido para el crimen
no sabe que la sangre se endurece,
no piensa que el amor y las banderas
resisten más allá de las batallas,
no entiende que su pólvora y su plomo
servirán para el canto de otros hombres …
No comprende este hombre sin mirada
que la mano, matarido, se le quema,
que, sobre la tragedia, la alborada
borrará su agria carne, su estatura
de animal entrenado para el fuego
y el musgo nacerá sobre su muerte…

Junio 1965

Carlos Márquez declama «¡Ni un paso atrás!». de Pedro Mir (1913-2000).

Árbol de luna que obedece al clima
en un sistema de nocturnidad,
no permitas que el muérdago te oprima.
Ni un paso atrás.
No permitas que el largo regimiento
de los años de crimen pertinaz,
te toque el hombro con el pensamiento.
Ni un paso atrás.
Que la alta flor que de tus ramas brota
en este chapuzón de libertad,
no pierda en miel ni la más breve gota.
Ni un paso atrás. Ni un paso atrás, soldados y civiles
hermanados de pronto en la verdad.
La vida es una sobre los fusiles,
que no hay trincheras para los reptiles,
de malos nuestros a extranjeros viles.
Ni un paso atrás.
La libertad como un antiguo espejo
roto en la luz, se multiplica más,
y cada vez que un trozo da un reflejo
el tiempo nuevo le repite al viejo:
ni un paso atrás.
Ni un paso atrás, ni un paso atrás, ni un paso
de retorno al ayer, ni la mitad
de un paso en el sentido del ocaso,
ni un paso atrás.
Que en la lucha del pueblo se confirme
-sangre y sudor- la nacionalidad.
y pecho al plomo y la conciencia en firme.
y en cada corazón ni un paso atrás.
Santo Domingo. Mayo de 1965.

Rosina Anglada declama «Canto de amor a la ciudad herida», de Abelardo Vicioso

La ciudad no se asoma ya más a las vidrieras
ni habla sobre béisbol en las cafeterías.
La ciudad está herida por los cuatro costados.
Los elegantes barrios beben un vino lleno
de pus amarga y en las chozas humildes
el terror se dibuja sobre el rostro del hambre.
Por el Ozama bajan cuerpos de la esperanza
sin que sea el tiempo justo para una dulce muerte
y el mar es una línea flotante de cañones
apuntando directamente al corazón.
Ah, el corazón de la ciudad latiendo
a ritmo universal, el corazón
herido, acorralado por los canes de presa
que juegan por el mundo con la cola encendida
en un triste pentágono de fuego.

Y todo porque el hombre quiere tener los labios
cerca del pan, y todo porque el hombre
quiere ver las vidrieras más hermosas que nunca
y decir «buenas tardes» al amigo que pasa
y enamorar la brisa con palabras distintas
arrebatadas al dolor.

Esto ya no se puede pedir en una isla
de azúcar que amamanta los lobos extranjeros
sin que enseguida lluevan sobre sus calles puras
los plomos a raudales.

Pero ya vendrá el día del amor. No lo dudes,
amada mía, esposa mía, leve
flor asustada en gestación de polen.

Ya vendrá el día en que los huracanes
populares detengan la agonía
de un país que rechaza la noche con destreza.

El corazón de la ciudad no cesa
de latir, y a su ritmo van creciendo
los vientos que conducen a la aurora.
La ciudad ha poblado de luces el planeta
y en sus patios revientan semillas de esperanza
para la patria herida en primavera.

Julio de 1965.

Recordamos a todos los caídos: Rafael Tomas Fernández Domínguez, Ilio Capocci, el italiano, Juan Miguel Román quienes cayeron cuando intentaban llegar al Palacio Nacional, los extranjeros: el francés Andre Riviere,  y el haitiano Jacques Viau Renaud, herido en las piernas en el comando B-3,  con apenas 23 años, su padre el profesor de francés Alfred Viau,  su funeral fue una manifestación de duelo binacional dice que «seria mas noble incinerarlo…con madera de los álamos  hasta que se integrara al viento de la isla, libre su cuerpo en la muerte»; el discurso del académico, poeta y escritor Antonio Lockward Artiles conmueve «al despedirlo vinieron Madame Saga y el poeta Miguel Alfonseca escribe un Diario de Guerra, le dedica los mas sentidos versos «Responso para Jacques Viau Renaud»

Toda la isla para ti compañero.
T oda la tierra agridulce de los pueblos
para tí compañero.
Todos los hombres,
todas las mujeres,
todos los niños de las patrias
para tí compañero.
Derribado sobre el mundo
entre la pólvora y los gritos,
entre el llanto y los cantos libérrimo s.
Compañero,
la yerba y los terrones,
los redondos álamos y los bosques,
la garganta de los ríos,
el clamor de los hombres,
para cantarte.
Los brazos potentes del pueblo,
para alzarte.
Las banderas de las islas
para ondear tu sonrisa
donde el amor derrota el tiempo.
Compañero,
la libertad desde ti
hacia nosotros,

en tus cantos y en tus huesos,
en tu corazón tranquilo
integrado al renacimiento,
a los hijos que vendrán
de las entrañas del pueblo.
Por siempre,
compañero.

Recordamos a los locutores, cantantes, artistas plásticos que jugaron roles de primerísima importancia uniendo a la gente en momentos de combate, dolor y esperanza.

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