Una de las principales herramientas con las que la Administración de Donald Trump cuenta para su campaña contra la inmigración es la recopilación de datos personales. El umbral entre el derecho a la privacidad de la información sensible de los ciudadanos se ha desvanecido en los últimos meses con la adquisición por parte del Departamento de Seguridad Nacional de datos recopilados por empresas privadas, el intercambio de información personal entre las agencias gubernamentales y la proliferación de contratos opacos con compañías como Palantir. La empresa estadounidense de software especializada en el análisis de grandes volúmenes de datos e inteligencia artificial ha diseñado programas específicos para ayudar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por las siglas en inglés) en su tarea de identificar y localizar tanto a migrantes indocumentados como a cualquier persona crítica con las operaciones de la agencia.
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