InicioECONOMIAREPÚBLICA DOMINICANA TRAS EL PETROLEO DE GUYANA

REPÚBLICA DOMINICANA TRAS EL PETROLEO DE GUYANA

-

-Guyana: es el nuevo Dorado petrolero… y República Dominicana quiere asiento en la mesa-

La República Dominicana acaba de meter un pie —aunque sea pequeño— en uno de los negocios energéticos más calientes del planeta. Y no, no es un simulacro diplomático ni una foto para Instagram presidencial. Es petróleo. Mucho petróleo. Y está en Guyana.

Ese pequeño país sudamericano que hasta hace pocos años apenas aparecía en los mapas mentales del Caribe, hoy se ha convertido en la joya energética del hemisferio occidental. Una especie de “Dubái tropical”, pero con manglares, arrozales y plataformas de ExxonMobil flotando frente a sus costas.

Y ahí estaba ayer el presidente Luis Abinader, sonriente junto a Mohamed Irfaan Ali, firmando un acuerdo que le da a República Dominicana una participación del 10 % en el bloque petrolero Berbice, sin tener que poner un dólar inicial sobre la mesa. Sí, leyó bien: diez por ciento sin inversión de capital. En lenguaje dominicano llano: “déjame entrar primero y hablamos después”.

Guyana: del anonimato al jackpot petrolero
La historia parece escrita por un guionista de Netflix obsesionado con la geopolítica.

En 2015, ExxonMobil descubrió enormes reservas de crudo en el bloque Stabroek, frente a las costas guyanesas. Desde entonces, Guyana pasó de ser una economía agrícola relativamente modesta a convertirse en una potencia energética emergente.

Hoy produce cerca de 918 mil barriles diarios de petróleo y posee reservas estimadas en más de 11 mil millones de barriles recuperables.

El Fondo Monetario Internacional proyecta que Guyana crecerá este año entre 16 % y 24 %, cifras que en cualquier otro país sonarían a error de imprenta.

Mientras América Latina pelea con inflación, deuda, apagones y déficit fiscal, Guyana parece haberse ganado la lotería geológica.

Y claro… cuando alguien en el vecindario se pega del gordo, los vecinos empiezan a tocar la puerta.

¿Qué busca realmente República Dominicana?
Aquí es donde la cosa se pone interesante.

Porque la narrativa oficial habla de “seguridad energética regional”, “cooperación bilateral” y “alianzas estratégicas”. Todo muy elegante y diplomático. Pero el fondo es más crudo que el propio petróleo.

República Dominicana importa prácticamente toda la energía fósil que consume. Cada crisis internacional —Irán, Ormuz, Ucrania, OPEP, huracanes— nos golpea directo en el bolsillo vía combustibles, electricidad y transporte.

Así que este acuerdo no es solo un negocio: es un seguro geopolítico.

Si el bloque Berbice encuentra petróleo o gas comercialmente viable, el país tendría acceso preferencial a hidrocarburos. O sea, combustible sin tantos intermediarios ni sobresaltos internacionales.

Y hay algo más grande detrás.

El acuerdo forma parte de una hoja de ruta iniciada en 2023 que incluye:

posible construcción de una refinería,

proyectos petroquímicos,

producción de urea,

alianzas agrícolas,

y cooperación energética regional.

Traducido al español caribeño: Santo Domingo quiere dejar de ser solo consumidor y convertirse en jugador.

El detalle incómodo: Venezuela mirando desde la ventana
Pero, ay… aquí aparece el fantasma del Esequibo.

Porque buena parte del boom petrolero guyanés ocurre bajo la sombra de la vieja disputa territorial entre Guyana y Venezuela. Caracas reclama históricamente la región del Esequibo, precisamente donde se concentran enormes riquezas minerales y petroleras.

Cada nuevo contrato petrolero firmado por Guyana tiene inevitablemente un eco geopolítico regional.

Y aunque el bloque Berbice es “on-shore” (en tierra firme y fuera del epicentro marítimo más conflictivo), el contexto sigue siendo delicado. Especialmente porque Venezuela ha denunciado durante años la expansión petrolera guyanesa respaldada por ExxonMobil y potencias occidentales.

Es decir: República Dominicana no solo está entrando al negocio energético. También está entrando —aunque sea de puntillas— al tablero estratégico del Caribe y Sudamérica.

¿Visión estratégica o apuesta arriesgada?
Aquí es donde TeclaLibre huele el aroma del verdadero debate.

Porque hay dos lecturas posibles.

La optimista:
Abinader está moviendo al país hacia una visión energética moderna y pragmática. Aprovecha el auge guyanés antes de que otros ocupen todos los espacios. Diversifica riesgos. Busca combustible más barato. Y posiciona a RD como socio regional serio.

La suspicaz:
República Dominicana podría terminar celebrando una participación simbólica en un negocio gigantesco controlado por multinacionales, mientras asume riesgos políticos y diplomáticos que todavía nadie explica con claridad.

Porque una cosa es salir en la foto del petróleo…
y otra muy distinta es controlar el petróleo.

El verdadero sueño dominicano
Lo más fascinante de esta historia no es Guyana.

Es República Dominicana imaginándose, por primera vez en décadas, dentro del mapa energético regional y no simplemente haciendo fila para comprar combustible caro.

El problema es que el petróleo tiene una vieja costumbre:
hace ricos a algunos países…
y vuelve locos a otros.

Pregúntenle a Venezuela.
O a Nigeria.
O a Irak.

Por ahora, Guyana vive su luna de miel petrolera.
Y RD acaba de pedir bailar una pieza en esa fiesta.

Habrá que ver si terminamos sentados en la mesa VIP…
o fregando los platos del banquete.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

Related articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Stay Connected

0SeguidoresSeguir
3,912SeguidoresSeguir
22,800SuscriptoresSuscribirte

Latest posts