-Motoconchistas matan chofer en Santiago tras persecución: gritos de auxilio ignorados-
De acuerdo con el informe preliminar, todo comenzó con un supuesto roce entre el camión y una motocicleta en la Circunvalación de Santiago. Lo que en cualquier sociedad funcional sería un incidente menor, aquí escaló en cuestión de minutos a una cacería humana.
Al menos ocho motorizados iniciaron la persecución.
El conductor intentó escapar. Lo dijo él mismo:
“Se me atravesó el motor… eso está grabado… me interceptaron y me fueron arriba con cuchillos”.
No era paranoia. Era la antesala de su muerte.
El video que acusa a todos
Las imágenes que circulan en redes son tan contundentes como incómodas:
un hombre herido, suplicando, sangrando… mientras alguien graba.
No hay ambulancia inmediata.
No hay intervención efectiva.
No hay urgencia.
Hay celulares.
Su hija, Kiara Michel Abreu de Espinal, lo resume con crudeza:
“Quien estaba grabando prefirió grabar en vez de llamar una ambulancia… él pedía que no lo dejaran morir”.
Esa frase no solo acusa a los agresores.
Apunta directo a una sociedad que observa… pero no actúa.
Llegó al Palacio de Justicia… pero no encontró justicia
En un último esfuerzo por salvar su vida, Abreu logró conducir hasta el Palacio de Justicia de Santiago.
Ahí tampoco encontró protección inmediata.
Según el relato, pidió ayuda.
Estaba herido.
Estaba consciente.
Estaba muriendo.
Fue trasladado posteriormente por el sistema 9-1-1, pero ya era tarde.
La herida en el muslo —provocada con arma blanca— resultó letal.
Ocho detenidos y una pregunta pendiente
La Policía Nacional informó el arresto de ocho motoconchistas, incluyendo al presunto autor de la puñalada mortal.
Serán sometidos a la justicia.
Pero hay una pregunta que no se resuelve con detenciones:
¿Quién responde por la cadena de fallos que permitió que un hombre muriera pidiendo ayuda?
Más allá del crimen: la violencia que se normaliza
Este caso no es aislado. Es síntoma.
La creciente violencia vial
La cultura de la justicia por mano propia
El dominio territorial informal de grupos motorizados
Y la peligrosa indiferencia ciudadana ante el dolor ajeno
Todo converge en una escena brutal: un trabajador atacado en plena vía pública, sin que nadie detenga el desastre.
El comunicado empresarial: condena y silencio estructural
La empresa Comlursa S.R.L., donde laboraba Abreu, expresó su pesar y condenó el hecho:
“Rechazamos cualquier manifestación de violencia que atente contra la vida… hacemos un llamado a la convivencia pacífica”.
Correcto. Necesario.
Pero insuficiente frente a una realidad donde la violencia ya no es excepción… sino rutina.
El país donde gritar no basta
En República Dominicana hoy, no basta con gritar “auxilio”.
Puedes hacerlo frente a una cámara.
Puedes hacerlo frente a testigos.
Puedes hacerlo frente a instituciones.
Y aun así… morir.
Porque aquí, a veces, el problema no es solo el que apuñala,
sino el que mira, el que graba, el que no actúa…
y el sistema que llega tarde.
Y cuando una sociedad se acostumbra a eso, la próxima víctima ya está en camino.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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