InicioMUNDOLos mercados entierran la paz y vuelvieron a cotizar la guerra

Los mercados entierran la paz y vuelvieron a cotizar la guerra

-

Por Carlos Marquez Cabrera /

 

Los mercados financieros hablaron antes que los gobiernos.

Apenas el presidente Donald Trump declaró muerto el Memorándum de Entendimiento con Irán y se reanudaron las hostilidades, el dinero cambió de dirección. Los inversionistas dejaron de apostar por la paz y comenzaron, otra vez, a poner precio a la guerra.

La primera reacción apareció en el petróleo.

El crudo Brent subió alrededor de un cinco por ciento y volvió a acercarse a los ochenta dólares por barril. El WTI también registró un importante incremento.

La explicación es sencilla: el mercado teme que la confrontación afecte el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del veinte por ciento del petróleo que se transporta diariamente por vía marítima en el mundo. Cuando aumenta ese riesgo, el precio del combustible también aumenta.

Wall Street reaccionó de inmediato.

El índice Dow Jones perdió más de quinientos puntos y los principales indicadores bursátiles retrocedieron porque los inversionistas entienden que una guerra prolongada significa más inflación, mayores costos de producción y menos crecimiento económico.

El mercado de bonos envió el mismo mensaje.

Los rendimientos de la deuda del Tesoro estadounidense aumentaron porque los operadores consideran que un petróleo más caro dificultará la reducción de la inflación y podría obligar a la Reserva Federal a mantener elevadas las tasas de interés durante más tiempo.

Al mismo tiempo, el dólar volvió a fortalecerse como refugio y el oro recuperó atractivo entre quienes buscan proteger su patrimonio en momentos de incertidumbre.

Las consecuencias ya comienzan a sentirse en el comercio internacional. Las compañías navieras revisan sus rutas por el Golfo Pérsico y las aseguradoras elevan el costo de las pólizas para los buques que cruzan esa región estratégica.

Si el conflicto se prolonga, aumentarán los costos del transporte, de los alimentos, de las materias primas y de numerosos bienes de consumo.

Pero existe otro elemento que no debe pasarse por alto. Irán tampoco ha dado señales de retroceder. Teherán sostiene que no negociará bajo presión militar y responsabiliza a Washington de haber destruido el entendimiento alcanzado semanas atrás.

Es decir, mientras Estados Unidos da por terminada la vía diplomática, Irán asegura que responderá a cualquier agresión y mantendrá su posición.

La gran lección es evidente. Los mercados no premian las guerras. Lo que hacen es calcular su costo.

Y ese costo termina trasladándose a los combustibles, a los alimentos, al transporte, a las tasas de interés y, finalmente, al bolsillo de millones de ciudadanos.

Con lo ocurrido, no solo vuelve a fracasar la diplomacia; pues sigue deteriorándose la economía mundial.

 Es que, tan pronto Estados Unidos e Irán mataron la paz,  los mercados empezaron a enterrarla y a cobrar las facturas de la guerra.

 

Related articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Stay Connected

0SeguidoresSeguir
3,912SeguidoresSeguir
22,800SuscriptoresSuscribirte

Latest posts