InicioCEREPOESIAARTE Y CULTURAPiedad Bonnett es poeta, novelista, dramaturga, columnista y traductora colombiana

Piedad Bonnett es poeta, novelista, dramaturga, columnista y traductora colombiana

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Piedad Bonnett (Amalfi, Antioquia, 1951) es poeta, novelista, dramaturga, columnista y traductora, critica literaria y promotora cultural, es una de las voces más representativas de la poesía colombiana actual, es licenciada en Filosofía y Letras de la Universidad de los Andes, donde es catedrática de Literatura desde 1981, tiene una maestría en Teoría del Arte, la Arquitectura y el Diseño en la Universidad Nacional de Colombia. En 1992, le otorgaron la Beca Francisco de Paula Santander para un trabajo de dramaturgia. Es columnista del periódico El Espectador desde 2012.

Ha publicado obras de teatro, poemarios, antologías y novelas. De entre estas últimas cabe mencionar títulos como Siempre fue invierno, El prestigio de la belleza, Lo que no tiene nombre, Donde nadie me espere o Qué hacemos con estos pedazosEn teatro, novela y poesía, se caracteriza por su apasionamiento, fuerza y ritmo, con lenguaje transparente y profundo. Ha sido traducida al francés, el italiano o el alemán.

Explicaciones no pedidas, fue premiado por Casa de América 2011 en  2024 obtuvo el Premio Reina Sofía de Poesía en reconocimiento a la solidez y coherencia de su trayectoria poética.

Se caracteriza por su contención expresiva, fuerza, sutileza, ironía. A veces con palabra descarnada, a veces con humor, Bonnett toca temas como la costumbre, la memoria, la insatisfacción, los sueños, el amor.

Compartimos «Las cicatrices» poema que considera que las marcas que nos dejan las heridas en nuestra piel simbolizan nuestras experiencias y que aunque representan dolor y heridas, también contienen belleza y memoria. Son las costuras de nuestra historia personal, un remate imperfecto que nos sana incluso dañándonos, y una forma en que el tiempo nos ayuda a no olvidar nuestras heridas.
No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas.
Laberinto 

Condenada a ser sombra de tu sombra,
a soñar con tu nombre en cada madrugada.
Por la ventana abierta un olor errabundo
de vida, -¿y tú en qué calle?-
un temblor en la luz,
el llanto de algún niño.
Y tus ojos cerrados,
o tus ojos abiertos como dos golondrinas,
y tu mano en el agua o tu mano en tu pelo
o tu mano en el aire con su triste blandura,
-¿y en qué calle tus pasos?-
y yo en sueños atada al hilo de tus sueños,
condenada a ser sombra de tu sombra,
a soñar con tu nombre en cada madrugada.

En este poema el amor y la añoranza de una persona por otra, expresa el sentimiento de estar condenada a la sombra y la ilusión constante de estar conectada con su ser. La poeta describe un vínculo intangible, donde los sueños, los recuerdos y las sensaciones se entrelazan en un laberinto de sentimientos, en el que ella está atrapada en la sombra de su amor, soñando con su presencia en diferentes momentos y lugares, pero sin poder alcanzarlo realmente. La obra transmite una mezcla de deseo, nostalgia y la búsqueda interminable en el misterio del amor y la existencia.

De los mil usos posibles del poema 

Se ha convenido ya -todo el mundo así opina-
en que es enteramente inútil el poema.
Y sin embargo, hay momentos en que aun sin saberlo
el poema se llena de amor y es esa carta
de reconciliación que nunca escribiremos.
O es ese puente de ventana a ventana que pasamos
con el alma encogida, deseando el vacío.
manopla, salvavidas, aeroplano
que nos permite contemplar olímpicos
el trasegar sin fin de tantas gentes
tristes de haber nacido y tristes de ir muriendo.
(A veces, desde arriba nos miramos
pasar alucinados y sombríos).
El poema es también tirabuzón,
anzuelo que se tira en viejas aguas.
Máquina de hacer pompas de jabón,
es vendaje, es compresa, es sanguijuela
que extrae los venenos de la sangre.
Juguete de latón. Consolador de viudas.
Monstruo de mil cabezas, matita que sembramos
en medio del jardín, conjuro mágico,
bisturí, cuerda floja, cobertizo.
Estos apenas son algunos de los muchos,
los incontables usos del poema,
ese extraño artefacto que circula
en forma clandestina y peligrosa
en nuestros territorios.

Esté alerta.

Obras:
  • La mujer incierta (2004)
  • Que hacer con estos pedazos (2022)
  • Poesía reunida (2021)
  • Donde nadie me espere (2019)
  • Los habitados (2017)
  • Lo que no tiene nombre (2013)

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